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sábado, 13 de octubre de 2012

Ese cosquilleo en el estómago.

Los nervios que te entran cuando le ves, que no sabes si va a saludarte, a decirte algo, ni si quiera sabes si va a mirarte, si él es consciente de que estás ahi.
Tú le sigues mirando porque no puedes desengancharte de él, porque piensas que algún día él te querrá como le quieres tú.
De repente levanta la cabeza, deja de escuchar a sus amigos y te mira, hay un cruce de miradas, pero tú la paratas, giras la cabeza, no quieres que piense que eres una pesada o algo similar.
Al rato vuelves a mirarle y te das cuenta de que te está mirando, no sabes si es una casualidad y esta vez no dejas de mirar, aunque disimulas.
Y cuándo te das cuenta, él ha vuelto a la conversación de sus amigos, piensas que no te estaba mirando a ti, que eres una ilusa y que nunca le gustarás, aunque en realidad no sabes lo que él estaba pensando, alomejor él te había localizado mucho antes que tú, y alomejor te llevaba mirando un buen rato, pero no quería que te dieses cuenta porque a él también le da verguenza.
Piensas que hay dos opciones, la buena o la mala, y como casi siempre, piensas que es la mala, que no te estaba mirando a ti, que simplemente se ha empanado o miraba a otro lado.
Cruzar una sonrisa de vez en cuando, un "hola" o un "adios", pero no quiero quedarme solo en eso, quiero saber la verdad, quiero saber si lo que siento es correspondido, si él siente ese cosquilleo en el estómago, si él me quiere y siente lo mismo que yo.

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